Salvación por gracia, no por méritos
Texto principal: Efesios 2:8–9 «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe».🎧 Escucha este devocional
Salvos por gracia, no por meritos— Efesios 2:8-9
Nuestra necesidad de salvación
Para comprender la grandeza de la gracia, primero necesitamos reconocer nuestra condición delante de Dios. En Efesios 2:1–3, el apóstol Pablo describe la condición espiritual de quienes estaban muertos en delitos y pecados. Más adelante, en el versículo 5, declara que Dios nos dio vida juntamente con Cristo. Esto nos enseña que nuestro problema no consiste simplemente en que necesitamos mejorar algunas conductas. Nuestra necesidad es mucho más profunda: el pecado nos ha separado de Dios y necesitamos la vida que solamente Él puede darnos. Por eso, la salvación no puede alcanzarse mediante nuestros propios esfuerzos. Podemos cambiar algunas costumbres, aprender a comportarnos mejor y realizar obras de ayuda a los demás. Pero ninguna de esas cosas puede borrar nuestros pecados ni reconciliarnos por sí misma con Dios. Necesitamos un Salvador.La gracia es un regalo que no podemos ganar
Pablo afirma: «Porque por gracia sois salvos». La gracia nos habla del favor de Dios que no hemos merecido. No significa que nuestros pecados sean insignificantes o que Dios simplemente los ignore. Significa que Dios, en su amor y misericordia, ha provisto en Jesucristo lo que nosotros no podíamos conseguir. Efesios 2:4–5 declara que Dios es rico en misericordia y que, por su gran amor, nos dio vida juntamente con Cristo. La salvación comienza en la misericordia de Dios, no en nuestros méritos. Por eso nadie puede presentarse delante del Señor diciendo que ha ganado su salvación. La recibimos como un regalo, no como un salario. Y ese regalo nos llega por medio de Jesucristo.Jesucristo hizo lo que nosotros no podíamos hacer
Romanos 5:8 nos recuerda que Dios mostró su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Jesús no vino porque nosotros ya hubiéramos alcanzado la justicia por nuestros propios medios. Él vino precisamente porque necesitábamos ser rescatados del pecado. En la cruz, Jesucristo entregó su vida por nuestros pecados, y su resurrección anuncia la victoria sobre la muerte. Por eso nuestra confianza para la salvación no está en nuestra conducta, en nuestras capacidades ni en nuestra historia religiosa. Nuestra esperanza está en la persona y en la obra de Jesucristo. Efesios 2:8 nos enseña que esta salvación se recibe por medio de la fe. No se trata simplemente de reconocer que Jesús existió, sino de confiar en Él como nuestro Salvador y Señor. La fe no compra la salvación. Es el medio por el cual recibimos lo que Dios nos concede por gracia.Las buenas obras son el resultado, no la causa
Entonces, ¿significa esto que las buenas obras no son importantes? De ninguna manera. Efesios 2:10 continúa diciendo que somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas. Observemos el orden de la enseñanza bíblica. No hacemos buenas obras para comprar nuestra salvación. Somos salvados por la gracia de Dios para vivir una vida transformada que produzca buenas obras. Cuando una persona cree verdaderamente en Jesucristo, su nueva vida debe comenzar a manifestarse en obediencia, amor y gratitud hacia Dios. Las buenas obras no son el fundamento de nuestra salvación, sino el fruto de la obra de Dios en nosotros. Por eso no debemos confiar en nuestras obras para ser aceptados por Dios, pero tampoco debemos usar la gracia como excusa para continuar deliberadamente en el pecado. La gracia que salva también nos enseña a vivir para el Señor.Hoy podemos acercarnos a Cristo
Tal vez hemos pasado mucho tiempo pensando que necesitamos arreglar completamente nuestra vida antes de acercarnos a Dios. Pero el evangelio nos llama a reconocer nuestra condición, arrepentirnos y poner nuestra confianza en Jesucristo. No necesitamos fingir que somos buenos delante de Él. Necesitamos reconocer que somos pecadores y que solamente Cristo puede salvarnos. Y quienes ya hemos creído en el Señor también necesitamos recordar esta verdad cada día. Nuestra relación con Dios no descansa en que nunca cometamos errores, sino en la gracia que hemos recibido por medio de Jesucristo. Esto no nos lleva a tomar el pecado a la ligera. Nos lleva a vivir con humildad, gratitud y obediencia.Un paso de fe para hoy
Examina en qué estás poniendo tu confianza delante de Dios. Si has pensado que tus buenas obras son suficientes para salvarte, reconoce tu necesidad de Jesucristo y acércate a Él con arrepentimiento y fe. Y si ya eres creyente, agradece hoy al Señor por la salvación que has recibido y busca honrarlo con una vida de obediencia.Una verdad para recordar
No somos salvos por las buenas obras que hacemos para Dios, sino por la gracia que Dios nos ha dado en Jesucristo. .Opiniones
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