La fe es una de las palabras que más utilizamos en la vida cristiana. Decimos que tenemos fe, que debemos vivir por fe o que necesitamos confiar en Dios. Pero ¿qué significa realmente tener fe en Dios?
Hebreos 11:6 nos lleva directamente al corazón de esta pregunta: acercarnos a Dios creyendo verdaderamente quién es Él.
Tener fe no significa que siempre entenderemos lo que Dios está haciendo. Tampoco significa que nunca tendremos preguntas, temores o momentos difíciles. La verdadera fe se manifiesta precisamente cuando, aun sin tener todas las respuestas, decidimos seguir confiando en Dios.
La fe comienza creyendo quién es Dios
Nuestra fe no descansa simplemente en que las circunstancias cambien como nosotros esperamos. Nuestra fe descansa en Dios.
Por eso es importante conocerlo por medio de su Palabra.
Cuando conocemos su carácter, aprendemos que Dios es fiel, verdadero y digno de nuestra confianza. Las circunstancias pueden cambiar, nuestras emociones también pueden cambiar, pero Dios permanece fiel.
La pregunta entonces no es solamente: “¿Creo que Dios puede hacer algo?”
También debemos preguntarnos:
“¿Confío en Dios aun cuando Él no haga las cosas de la manera que yo esperaba?”
Ahí nuestra fe comienza a ser probada.
Tener fe no significa entenderlo todo
Muchas veces queremos confiar en Dios solamente cuando podemos comprender lo que está sucediendo.
Pero Proverbios 3:5-6 nos enseña a confiar en el Señor de todo corazón y a no apoyarnos únicamente en nuestra propia prudencia.
Habrá situaciones en las que no comprenderemos inmediatamente el propósito de Dios.
Habrá oraciones cuya respuesta tendremos que esperar.
Habrá momentos en los que el camino delante de nosotros no estará completamente claro.
La fe no consiste en tener todas las respuestas antes de avanzar.
La fe consiste en confiar en Dios aun cuando todavía no vemos claramente lo que Él está haciendo.
La fe también nos lleva a obedecer
La fe bíblica no se queda solamente en palabras.
Hebreos 11 presenta hombres y mujeres que creyeron a Dios y, como consecuencia de esa confianza, actuaron.
Noé creyó y construyó el arca. Abraham creyó y salió sin saber exactamente a dónde iba. Moisés tomó decisiones basadas en lo que creía acerca de Dios.
La verdadera fe produce una respuesta.
Por eso debemos preguntarnos:
¿Hay algo que Dios ya me ha mostrado en su Palabra, pero que todavía no estoy obedeciendo?
Confiar en Dios también significa estar dispuestos a caminar conforme a lo que Él ha dicho.
Nuestra fe está centrada en Jesucristo
La fe cristiana no es simplemente pensamiento positivo.
No se trata de repetirnos que todo saldrá bien.
Nuestra esperanza tiene un fundamento: Jesucristo.
Hebreos 12:2 nos llama a poner nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
En Cristo vemos claramente el amor y la fidelidad de Dios. Por medio de su muerte y resurrección tenemos salvación y esperanza.
Por eso nuestra confianza no está puesta principalmente en lo que sentimos, en nuestras capacidades o en que las circunstancias sean favorables.
Nuestra confianza está puesta en Cristo.
Un paso de fe para hoy
Identifica aquello que más te cuesta poner en las manos de Dios.
Puede ser una preocupación, una decisión, una situación familiar, una necesidad o algo cuya respuesta llevas tiempo esperando.
Llévalo delante de Dios en oración y decide confiar en su voluntad, aun cuando todavía no tengas la respuesta que estás esperando.
Una verdad para recordar
La fe no consiste en entender todo lo que Dios hace, sino en confiar en quién es Dios.